Fin de la cita

Ayer asistimos a una prueba más que constata el poco respeto que nos muestran nuestros representantes en el gobierno. Vimos como unos leían el discurso que llevaban preparado, vacuo. Vimos como otros hacían exactamente lo mismo en su tiempo asignado. Vimos réplicas preparadas de antemano, leídas de forma vergonzosa. Vimos todo esto y mucho más con ojos avergonzados,  mirando a través de los dedos. Vimos de todo menos debate. Vimos como nos despreciaban minusvalorando nuestra inteligencia e ignorándonos.

Y si no hay debate, ¿para que sirve todo esto?. ¿Cuánto dinero nos costó el numerito circense de ayer?. ¿A cuanto asciende la broma entre dietas, gastos de personal, transporte, etc?. Perfectamente nos lo podíamos haber ahorrado. Se podría haber reducido al envío de forma electrónica de los discursos de cada uno de los grupos. Se podrían haber colgado todos al mismo tiempo en la web del gobierno. Habría servido para lo mismo, pero a un coste muy inferior. Además nos habría ahorrado el bochorno de ver semejante espectáculo.

Entrando en el fondo del discurso de Rajoy, que era el importante, no puedo estar más de acuerdo con Alfred Bosch, quien dijo que después de escucharle sólo cabían dos posibilidades, o que Rajoy mentía como un bellaco o que era un zoquete.

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UPyD, a través de Rosa nos deleitó con una batería veinte preguntas para Mariano, que fueron convenientemente ignoradas, y es que esos señores ignoran que todos y cada uno de los grupos nos representan. Ignoran que cuando se menosprecia a un partido político en el congreso se está menospreciando a miles de ciudadanos que les eligieron para que los representaran. Ignoran que si menosprecian a un grupo me están menospreciando a mi, a mi vecino, al tendero de la esquina… ¿molestas?

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