Nos toman por tontos

Evidentemente nos toman por tontos, y en cierto sentido lo somos. Es tan grande la maraña burocrática que han montado que no caer en el engaño supone un trabajo a tiempo completo. Como claro ejemplo de esto todos recordamos la visita del Papa a Madrid en 2011. En esa ocasión nuestro siempre bien amado alcalde nos dijo que esa visita no nos iba a costar nada. Es más, nos aseguró que nos iba a dejar pingües beneficios, de los que disfrutaríamos durante generaciones, pero no, al final dejó deuda.

La realidad es bien distinta, y como buen político, todo lo que dijo es un cúmulo de medias verdades y mentiras incompletas. En esa ocasión parte del presupuesto del JMJ, unos 16,5 millones de euros, los aportaron entidades patrocinadoras como la Caja Madrid o el Banco Santander; cantidades que pudieron desgravarse casi en su totalidad debido a que el gobierno declaró el evento de interés general. En palabras de Daniel Montoro en su fantástico libro el club de los pringaos:

En total, el Estado dejó de ingresar por estos conceptos entre 13 y 16 millones de euros. Un dinero que no sale en las cuentas.

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