No marques la casilla

Tal vez ya sea demasiado tarde, tal vez ya lo hayas hecho. Para los pocos rezagados que todavía no hemos cumplido con Hacienda un consejo: no marques la casilla.

Y no me estoy refiriendo sólo a la casilla de la iglesia, sino a ambas, la de la iglesia y la de fines sociales. No te dejes engañar. No es cierto que no te cueste nada; no es cierto que vayas a cobrar lo mismo; tampoco es cierto que puedas seleccionar ambas sin ninguna repercusión. No en el mundo real. No en un mundo donde el dinero es finito.

Que cada uno se pague sus fiestas. Que cada chorizo se busque su pan, que ya estamos hartos de subvencionar tantos bocatas.

 

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