Da rabia

Da rabia la situación política actual. Produce una mezcla de estupefacción, indignación e impotencia. Cada día surge un nuevo escándalo, una nueva corruptela, un robo mayor que el que fue noticia el día anterior. Tenemos que presenciar, día tras día, como nos roban nuestro futuro; como indeseables con corbata o barbudos con jersey han transformado nuestro orgulloso país en un apático cenagal.

En una democracia perfecta esta situación sería inconcebible. En esa situación los ciudadanos sacaríamos del poder a todos los corruptos. La realidad es muy diferente.

El poder tiene muchas técnicas para disuadirnos de ejercer esta capacidad, que marca la diferencia entre este método de gobierno y otros. Por un lado controlan los medios de comunicación. Gastan nuestro dinero en propaganda. Reducen la calidad de la educación. Juegan con nosotros al juego del bipartidismo. Y si todo falla y al final se descubre su robo no pasa nada: jueces comprados, instituciones de control desmanteladas, privilegios salvadores…

Lo han conseguido. Tenemos una ciudadanía enajenada de la realidad; que vive la política de la misma forma que el fútbol; que se preocupa de pequeños detalles en lugar de entrar en el meollo de la situación. Pero, ¿qué podemos hacer?.

Para empezar debemos ser conscientes de que votar, como cualquier decisión, exige responsabilidad. Debemos votar como si nuestro voto fuera el decisivo, el que incline la balanza hacia nuestra elección. Debemos ser intolerantes con el engaño y con el fracaso, castigando mediante nuestro voto esas situaciones. Todo esto lo podemos hacer como mínimo cada cuatro años. Dedicarle una hora de nuestra vida para recordar que prometió en las últimas elecciones el partido al que le dimos nuestro voto y que hizo realmente con la confianza que le dimos. Y ser inflexibles. Si no cumplió, si no se comportó con honestidad, no votarles. Pero entonces, ¿a quién voto?. La respuesta es muy sencilla: a otros que cumplan esos requisitos y su programa electoral se aproxime a nuestras ideas. ¿Y si no hay ninguno?. Pues a ninguno. No hay que olvidar que esa opción siempre existe.

Votar es hacerte responsable de nuestro futuro.

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