El señor no descansa
Tarde de domingo. El sol, ya bajo en el horizonte deja descansar el cuerpo del sofocante calor del día. La plaza de Sol llena de gente. Turistas haciendo fotos, carteristas. Varios chavales patinando, junto a un grupo de hombres en claro acto de trapicheo. El Corte inglés en la calle, ampliando su sección de librería en la calle preciados. Gente pidiendo limosna. Un barquillero.
Aparecen dos policías obligando al barquillero a desmantelar su pequeño puestecillo ambulante , junto al enorme puesto de venta de libros que el Corte inglés ha decidido sacar a la calle.
Misión cumplida. Los dos guardianes se alejan, con el deber cumplido de mantener los bolsillos de su amo llenos. Mientras, los turistas pierden su dinero y su alegría en esa misma plaza, en ese mismo momento.
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