Atracados Para todos los que nos sentimos atracados

10feb/100

Coches oficiales

Hoy quiero hablar de coches oficiales.

Tenemos el mismo número de coches oficiales que Estados Unidos, un país que nos sextuplica en población. En total son 30.000 el número de coches oficiales destinados a que nuestros políticos se muevan de acá para allá cómoda y rápidamente. Esta ingente cantidad de vehículos se la reparten entre el gobierno central, los autonómicos y gobiernos locales.

Si la cantidad de vehículos de por sí ya es ridícula, lo es más aún el coste de algunos de ellos. Hay que tener en cuenta que en su inmensa mayoría se usan en régimen de renting. Vamos a ver algunos ejemplos.

  • Alberto Ruiz Gallardón, insigne alcalde de Madrid tiene un Audi A8 por el que hemos pagado 591.624€ por cinco años.
  • Emilio Perez Touriño, expresidente gallego compró un A8 por el que todos pagamos 480.000€.
  • Miguel Sanz, presidente del gobierno navarro compró un A8 por el que todos desembolsamos 360.000€.
  • Rita Barberá, alcaldesa de Valencia, se mueve por las calles en un Audi A8 valorado en  267.336€.
  • La alcaldía de Getafe, una ciudad de 159.000 habitantes, tiene otro A8 por el que han pagado 40.000€ tras un periodo de alquiler tri anual por 80.000€.

Podemos comparar el coste de cada uno de estos ejemplos con el coste del coche oficial de Obama, presidente de la primera potencia mundial. Resulta que el coche de Obama costó 300.000€, con lo que estas cifras pasan de ser escandalosas a inadmisibles.

Pero es que no acaba aquí el escarnio. Al coste de adquisición de esta flota de joyas rodantes hay que sumar el coste de mantenimiento, en el que se incluyen gastos de gasolina y reparaciones. Para hacernos una idea aproximada de este coste podemos compararlo con el parque móvil del estado, compuesto por 1098 vehículos. En 2008, esos poco más de 1000 coches nos costaron más de 3 millones de euros entre gasolina y gastos de taller.

En definitiva, la ingente cantidad de coches oficiales nos indica claramente que hay demasiada gente chupando del bote, demasiada gente viviendo a costa de nuestro trabajo sin dar nada a cambio, y el increíble coste de alguno de ellos no es más que un síntoma del grado de corrupción que se ha alcanzado en la sociedad política de este país, con políticos totalmente endiosados sin ninguna conexión con la realidad.

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